REIR con ALEGRÍA
Desde luego es maravilloso reir espontáneamente y que ello forme parte de nuestra vida cotidiana, tanto en la vida personal, como en la escuela y en el trabajo; sin embargo, por diferentes circunstancias a veces, no es así y quizá necesitemos recuperar esta facultad. Ya hay talleres para practicar la risa y fomentar la alegría.
Con esta práctica, los grupos escolares y de trabajo se benefician en diversas formas, ya que la risa en sí, contribuye a elevar el sistema inmunológico y ayuda al organismo a producir químicos naturales, tales como endorfinas. Las técnicas de respiración profunda, empleadas en algunos tipos de prácticas de la risa, aumentan el oxígeno hacia las células. Así mismo, la risa brinda masaje al rostro y al cuerpo, incluyendo zonas internas como el aparato digestivo; también calma el dolor; ayuda a eliminar ansiedad, depresión y a manejar mejor emociones como el miedo, la tristeza y el enojo.
A los niños y a los jóvenes les ayuda a disfrutar y comprender más fácilmente, aspectos tales como:
La alegría, como ingrediente cultivable de la vida.
El respeto, pues aprenden a reírse con otros y no de otros.
El cuidarse a sí mismos y a los demás.
El poder manifestar cualidades positivas como optimismo, entusiasmo, fuerza constructiva, ternura.
El mejorar las relaciones interpersonales.
El aprender a acallar la mente y lograr estados de serenidad, propios para el estudio, así como de meditación.
Disminuir el riesgo de desarrollar adicciones a través del aprovechamiento del tiempo libre en actividades saludables y el aprendizaje sobre la utilización de recursos propios y naturales.
Participar en actividades donde se combina la disciplina y la risa.
Favorecer la imaginación y la creatividad.
Desarrollar habilidades de comunicación y convivencia.
Disminuir la inhibición y fortalecer la confianza en sí mismos.
Fomentar el sentido positivo de pertenencia.
En la empresa, además:
Ayuda a crear un ambiente de trabajo más fresco.
Favorece la claridad mental y emocional.
Ayuda a tomar la vida y sus retos más fácilmente.
Posibilita la interacción entre el personal, a veces aislado en sus propias tareas.
Facilita la integración al grupo y en el grupo.
Favorece la autenticidad al diferenciar la risa como enmascaramiento o huída, de la risa proveniente del bienestar interno.
Favorece un mejor desempeño en la persona, al reincorporarse a sus actividades con una mejor actitud.
Contribuye a la disminución de ausentismo por enfermedad o estrés.
En tiempos difíciles, una actividad de este tipo, puede ser un “salvavidas”.
Puede ser una herramienta de impulso para el alcance de metas.
La persona aprende a autogenerar estados de bienestar en forma individual y grupal.
Despierta el sentido de colaboración y participación.
Los talleres de práctica de la risa permiten disfrutar a niños, jóvenes y adultos el reír con alegría y con su ejercitación constante, experimentar sus beneficios.
Al iniciar en los talleres, algunos participantes en ocasiones esperan que el facilitador “les haga reír” de alguna forma, lo cual puede o no ser así. A través del desarrollo de la práctica, también van descubriendo que es un trabajo personal y que no necesitan depender de otros para lograr risa y alegría. Es un proceso.
lunes, 28 de diciembre de 2009
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